14/3/2013

ESTIMULACIÓN TEMPRANA I: 0-1 AÑO

La estimulación temprana es un conjunto de actividades o técnicas educativas, que deben efectuar especialmente los padres de niños de 0 a 3 años, que por sus características especiales, necesitan de un tratamiento adecuado que ayudan y guían el desarrollo integral de los niños, previniendo deficiencias futuras, facilitando el aprendizaje, el desarrollo de su inteligencia, su motricidad y su personalidad.

Así mismo, son también destinatarios aquellos niños cuyas familias, están motivadas para potenciar las capacidades del niño o bebé sano y su autonomía.


ESTIMULACIÓN DE 0-1 AÑO: 
Durante el primer año de vida los bebés pasamos de una escasa actividad, ya que nos pasamos prácticamente el día durmiendo, a los primeros sonidos, palabras y pasos. Día a día vamos conquistando nuevas adquisiciones que suponen grandes avances evolutivos:

Descubrimos el movimiento: adquirimos fuerza y tono muscular. Pasamos de controlar únicamente nuestra cabeza a rastrear, gatear y dar nuestros primeros pasos. Además cada vez nos interesan más los objetos que nos rodean deseando cogerlos y manipularlos con nuestras manos, lo cual va a favorecer el desarrollo de nuestra motricidad fina.


Motricidad gruesa 

Tumbado boca arriba:
Desarrollamos el tono muscular de cuello y tronco, nos cogéis de las manos y tiráis de nosotros hasta llegar a la posición de sentado, dejando que vayamos haciendo cada vez más fuerza para incorporarnos.

Jugamos a “aserrín-aserrán” potenciando, al mecernos suavemente hacia atrás y adelante, el control y fortalecimiento de los músculos del cuello y tronco.

Nos estimuláis el volteo facilitando que nos giremos, primero llamando nuestra atención con juguetes que colocáis a un lado u otro. Posteriormente voltearemos sólo cuando queramos alcanzar un objeto deseado.

Nos dais una mano para que nos incorporemos, incitándonos a hacerlo apoyando la mano que no nos agarráis.


Tumbado boca abajo:

Hasta el cuarto o quinto mes intentáis que levantemos la cabeza para mirar hacia objetos sonoros y/o luminosos que nos presentéis, haciendo apoyos de brazos y manos para incorporarnos.

Podéis ofrecernos juguetes para que nos entretengamos; jugar con nosotros a quitarnos los juguetes, a ofrecérnoslos, a golpearlos uno contra otro, contra el suelo... En esta posición nos ponéis frente al espejo, esperáis a que intentemos acariciarse, nos dejáis tocar el espejo, mirarnos, jugar con nosotros.

Una vez que estamos a gusto en esta posición nos ofrecéis los juguetes a una cierta distancia para que intentemos arrastrarnos para cogerlos.

A partir del quinto o sexto mes favorecer la posición de sedestación (sentado inicialmente con apoyos, respaldo de la silla, almohada o cojines) y posteriormente procurar que hagamos apoyos con las manos para pasar a sujetarnos sin ayuda.

Una vez que comencemos a gatear, permitir que nos desplacemos libremente por los lugares donde no exista peligro y en espacios abiertos. Así mismo iremos mostrando deseos de experimentar, subiéndonos y bajándonos a sillones, pequeños escalones, etc.

Una vez que observéis que vamos cogiendo fuerza en las piernas, facilitarnos que nos mantengamos de pie soportando nuestro peso y apoyándonos en muebles o personas. Estimular la deambulación (andar), cogiéndonos de ambas manos.


Motricidad fina: 
Nos ayudáis a descubrir nuestras manos colocando pulseras sonoras que llamen nuestra atención. Frotad nuestras manos entre ellas y con las vuestras.

Cantad canciones como “cinco lobitos”, moviendo ambas manos al ritmo de la música. Juegos de tocar palmas; abrir y cerrar los dedos (adiós) agitar las manos..., etc.

Juegos de coger con las dos manos: ofrecernos juguetes para que los cojamos y nos los vayamos pasando de una mano a otra; trabajar distintos movimientos de la mano (girar, apretar, empujar...).

Jugar con materiales de distinta textura con el fin de que ejercitemos la presión y mantenimiento de objetos para manipularlos.

Al final de la etapa, utilizar el índice para hurgar en un centro de actividad con rueda de teléfono, clavijas, diferentes agujeros, etc. Mediante estos juegos lo que se consigue es separar (disociación) el dedo índice de los demás. Cuando hagamos esto espontáneamente, reforzarnos.

Ofrecernos pivotes con aros para que los metamos y saquemos.

Facilitarnos la manipulación de objetos cada vez más pequeños (con supervisión vuestra!). Hasta llegar a iniciar la pinza digital a los 8-10 meses (presión con índice y pulgar) ofreciéndonos objetos más pequeños para que los cojamos.




Para ver la estimulación temprana en niños de 1-2 años, pincha aquí
Para ver la estimulación temprana en niños de 2-3 años, pincha aquí

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